jueves, 8 de noviembre de 2012


165º Aniversario del nacimiento de Bram Stoker:



     "De repente, a cierta distancia a nuestra izquierda, vi una débil llama parpadeante. El conductor la vio al mismo tiempo; detuvo de inmediato los caballos, saltó al suelo y desapareció en la oscuridad. Yo no sabía qué hacer, y menos aún cuando los aullidos de los lobos se hicieron más próximos. Mientras me hallaba sumido en un mar de dudas, el conductor volvió a aparecer repentinamente. Sin decir palabra tomó asiento, y proseguimos el viaje. Creo que debí de quedarme dormido y soñar con aquel incidente, porque, al parecer, se repitió infinitamente, y ahora lo recuerdo como una especie de pesadilla terrible. En una ocasión, la llama destelló tan cerca de la carretera que a pesar de la oscuridad reinante pude observar los movimientos del cochero. Se dirigió rápidamente al lugar del que surgía la llama —debía de ser muy débil, porque no iluminaba el espacio a su alrededor—, recogió unas cuantas piedras y las amontonó. En otra ocasión se produjo un extraño efecto óptico: al interponerse aquel hombre entre la llama y yo, no la tapó, y seguí viendo su fantasmal resplandor. Aquello me sobresaltó, pero como el fenómeno fue momentáneo, pensé que mis ojos me habían engañado al esforzarme por penetrar la oscuridad. Después dejaron de verse las llamas azules durante un rato, y seguimos nuestro camino velozmente en medio de las tinieblas, con el aullar de los lobos a nuestro alrededor, como si nos siguieran formando un círculo móvil.






     Finalmente llegó un momento en que el cochero avanzó más lejos que hasta entonces, y durante su ausencia los caballos se echaron a temblar más que nunca y a bufar y a piafar de miedo. Yo no comprendía la razón, porque había cesado el aullar de los lobos, pero entonces apareció la luna deslizándose entre las nubes negras, tras la cresta dentada de una roca cubierta de pinos, y a su luz vi que nos rodeaba un anillo de lobos, de dientes blancos y lenguas rojas y colgantes, de miembros nervudos y cuerpos peludos. En el lóbrego silencio que se cernía sobre ellos, eran casi cien veces más terroríficos que cuando aullaban. Por mi parte, experimenté una sensación paralizadora de miedo. Sólo cuando un hombre se enfrenta cara a cara con tales horrores puede comprender su verdadero significado".


Fragmento de Drácula, de Bram Stoker.



“Denn die Toten reiten schnell.”


    Hoy, 8 de Noviembre, se celebra el nacimiento de uno de los grandes autores dentro de la literatura universal: Bram Stoker, creador de Drácula,  y por ello, con esta entrada hemos querido rendirle un pequeño homenaje. Sobre esta novela, Stoker sitúa como protagonista principal al conde Drácula: un vampiro. Acerca de esta figura, hemos de decir que Stoker no fue el primero en introducirla en la literatura, puesto que encontramos varios ejemplos en obras anteriores. A continuación os expondremos algunas de ellas para que así las podáis conocer. También con ello, queremos que aquellas personas que ya hayan leído Drácula tengan otras posibilidades de lectura de la misma temática.

    Así pues, como íbamos diciendo, ya en La novia de Corinto de Goethe, vemos como personaje principal a un vampiro, el cual se sitúa como ejemplo de rebelión romántica y cuyo destino final lleva consigo la culminación de la pasión amorosa. Otra obra en la que tiene cabida este misterioso personaje es la titulada: El vampiro de Polidori. Novela que nació en la mente del autor, a partir de la celebración de una reunión literaria que congregó al poeta Lord Byron, al matrimonio Shelley, (Mary Shelley escribiría gracias a la misma su Frankenstein); y al mencionado Polidori. Por otro lado, también añadiremos la novela Carmilla de Sheridan Le Fanu, (ya que influyó enormemente en Stoker); y por último, el pequeño relato titulado Berenice, de Edgar Allan Poe. Sobre éste último, debemos aclarar que aunque a simple vista la obra no parezca que esté relacionada con la figura del vampiro, sí que se han dado numerosos estudios que han apoyado esta teoría. No obstante, discutiremos esta cuestión en próximas entradas.





    Esperamos que te haya gustado este post y que hayas disfrutado leyéndolo.
    Un saludo.




- Todas las ilustraciones expuestas en esta entrada son obra de Becky Cloonan, para la nueva edición de Drácula, publicada por Harper Design, en abril de este año 2012.

8 comentarios:

••I♥[Dolo]♥I•• dijo...

La verdad que no lo he leído pero lo estoy deseando!
Te sigo y te invito a que te pases x mi blog.
Besis.

Atrapa libros dijo...

Es un libro que te recomiendo, no te arrepentirás!
Muchas gracias por tu aportación, se agradece.
He estado viendo tu blog y me ha parecido muy ameno y cuidado; se nota que le pones mucha dedicación.
Saludos!

Leticialogos dijo...

Una importante lectura pendiente, sin duda..., ¡muchas gracias por la información!.

Hace poco estuve hablando con un amigo sobre la figura del vampiro en la literatura y en el cine (él es un experto en la materia) y me estuvo explicando una teoría sobre la que había reflexionado brevemente pero en la que no me había detenido demasiado. El vampiro moderno, tal y como lo concebía Stoker, puede que sea en realidad la personificación de la perversión sexual y moral en un espacio conservador. Siempre es el conde misterioso y monstruoso que trastoca una sociedad asentada en viejos valores, representada así mismo en la mujer que es finalmente mordida en este tipo de historias. Esta sería una naturaleza que, sin embargo, han modificado las actuales novelas vampíricas.
¿Tú que opinas?

Atrapa libros dijo...

Buenas,

Creo que tu amigo ha dado totalmente en el clavo, ya que esta novela fue escrita durante la época victoriana, período de gran represión social en el que temas como el sexo eran tabú. Por eso considero que es totalmente aceptable la tesis que me propones ya que han sido muchos los críticos que han señalado la figura del vampiro,(en el caso de esta novela: Drácula); como representación de lo prohibido,lo inmoral, lo pecaminoso... A través de él, la sociedad victoriana ve la realización de sus fantasías sexuales, en definita, se trata de un acto de liberación. En la propia novela, encontramos evidentes connotaciones eróticas, como es el caso del famoso episodio del encuentro de Jonathan Harker con las tres vampiresas:

"Tenía miedo de abrir los párpados,pero podía ver perfectamente por entre las pestañas.La muchacha rubia se puso de rodillas y se inclinó sobre mí,relamiéndose.Había en ella una voluptuosidad deliberada que resultaba excitante y repulsiva a la vez,y al arquear el cuello se chupó los labios como un animal,de modo que vi a la luz de la luna la saliva que brillaba en la boca escarlata,y la roja lengua que lamía los dientes blancos y afilados.Su cabeza descendió hasta que sus labios quedaron por debajo de mi boca y barbilla y parecieron a punto de cerrarse sobre mi garganta.Entonces se detuvo,y oí el ruido agitado que producía su lengua al lamerse los dientes y los labios,y sentí su aliento cálido en mi cuello.La piel de mi garganta empezó a hormiguear,como ocurre cuando se aproxima más y más a nuestro cuerpo la mano que va a hacerte cosquillas.Sentí la caricia suave y trémula de los labios en la piel hipersensible de mi cuello,y el contacto duro de los dientes afilados que me rozaron y se detuvieron allí.Cerré los ojos en lánguido éxtasis y esperé;esperé con el corazón palpitante".

Creo que con este episodio se muestra claramente el carácter erótico. Más que amor en la novela, lo que hay es un fuerte deseo sexual. Esto se ha visto como ya he dicho, como un tipo de liberación en el terreno sexual, tanto masculina como femenina: puesto que a través del mito del vampiro se muestra a la mujer desde otra perspectiva: su función ya no es la de servir a su esposo y tener descendencia, sino que posee autonomía, es capaz de decidir por ella misma: puede desear a otros hombres y tener relaciones con ellos. Así pues, la representación de la típica familia victoriana en la que la mujer está supeditada al hombre se rompe. Por otro lado, de ahí también surge la figura de la vampiresa con la connotación de "mujer fatal" que conocemos ahora.


No obstante, otra visión que se ha apuntado es la teológica cristiana, en el que el vampiro representaría el mal, la oscuridad. EL vampiro ha adquirido su condición inmortal por procedimientos distintos a la resurrección cristiana y por eso es un personaje maldito. A él, iría ligado la noche como encarnación del mal y Dios en el caso cristiano)vendría representado por el día, símbolo del bien. Se trataría pues de dos figuras contrapuestas, completamente antitéticas.

Sin duda, esta cuestión que me has planteado creo que merecería una entrada en el blog, ya que hay muchísimas teorías y todas ellas muy interesantes. Así que gracias por tu aporte, esperamos poder realizar ese post pronto, ya que este debate no es aceptable que quede relegado en el apartado de "Comentarios".

¡Un saludo!

Leticialogos dijo...

¡Yo no lo habría expresado mejor! Se nota que dominas perfectamente la materia y creo como tú que este tema se merece una entrada en el blog, la cual estoy deseando leer ^^
Es muy adecuado el fragmento que has seleccionado, en él puede verse claramente ese aspecto del vampiro/vampiresa que señalábamos, sobre todo porque el cúlmen de esa excitación es finalmente el mordisco o el inminente mordisco en "el cuello" (¿qué puede haber más excitante que el cuello?).
Pero yo además quería señalar dos cosas de tu comentario, por si quieres tenerlo en cuenta para el futuro.
En primer lugar, no sé hasta qué punto la perversión del vampiro influye en una cierta independencia de la mujer, ya que se podría hacer igualmente una lectura machista; de la mujer promiscua que finalmente cae por su personalidad débil en las garras del perverso (pervertido) vampiro, incluso podría identificarse a esa mujer con la mujer adúltera; o desde otra perspectiva, la vampiresa encarnaría los deseos más freudianos del hombre, la que no es su esposa, ni su hija, ni su madre, sino simplemente su amante. Pero reconozco que en este punto tengo dudas, ya que sí sé de literatura vampírica donde la mujer acaba adoptando un carácter totalmente independiente como es el caso de las novelas de Anne Rice.
Y en segundo lugar, creo que eso que señalabas de la lectura "cristiana" del vampiro no es incompatible con la lectura antes mencionada de la perversión sexual, ya que la muerte (la maldad) y el sexo no están reñidos en este caso. Precisamente, en el fragmento que has aportado el protagonista reconoce que se siente excitado cuando siente los colmillos en su cuello, unos colmillos que podrían matarle en cuestión de segundos y que seguramente lo hagan. Es más, me atrevería a decir que la insistencia por demonizar al vampiro no es más que la consecuencia de querer convertirlo en un símbolo de la perversión y de lo inmoral, pero sobre todo, de lo pecaminoso.
Luego vendrá toda esa caterva de escritoras y escritores con el deseo de convertir al vampiro en un objeto de deseo amoroso, lo que en mi opinión sí contradice totalmente el sentido original de este personaje, porque, ¿cómo puede llegar a amarse la maldad en estado puro más allá del deseo sexual?. Reconozco que me falta investigar mucho más y afianzar mis opiniones, por eso perdona si te parece una tontería lo que he escrito.
Espero poder seguir debatiendo contigo sobre literatura y demás ^^
¡Ánimo y suerte con el blog!

Atrapa libros dijo...

Siento que se haya malinterpretado mi comentario, yo no quería hacer una lectura misógina a partir de la figura del vampiro que pervierte a la mujer; sino que simplemente proponía que quizás con la lectura de la novela, la mujer de la época se sintiera liberada de sus obligaciones y pudiera disfrutar con esas fantasías. Y no que a raíz del personaje del vampiro, consiga cierta independencia o se viese "obligada" a cometer adulterio.

Por otro lado, ver una visión machista en la obra es natural, ya que en el contexto en que se escribió la mujer no estaba en un plano de igualdad con el hombre:

"Rió hasta el llanto, y tuve que correr las cortinas por temor a que nos viese alguien y nos juzgara equivocadamente; a continuación se puso a llorar hasta que estalló en carcajadas, y después rió y lloró al mismo tiempo, como una mujer. Traté de ser severo con él, como se hace con una mujer en las mismas circunstancias; pero no surtió efecto". -Diario del doctor Seward; Cap. XIII.

Éste es un ejemplo, pero a lo largo de la novela vemos cómo las dos mujeres protagonistas Mina y Lucy son consideradas como seres desvalidos y fáciles de influenciar y dominar, -aunque tal vez a Mina se le otorgue una capacidad intelectual "mayor" para su género, según las pautas de esta época-.

Así, son muchos los críticos que señalan, como tú bien indicas, que el vampiro utiliza a la mujer como simple instrumento para conseguir sus objetivos:

Drácula a Mina: "Y tú, la persona a quien más quieren, eres ahora carne de mi carne, sangre de mi sangre, de mi propia raza, mi generoso lagar; y más adelante serás mi compañera y mi ayudante".

(Se puede hacer la lectura religiosa unida al sexo y la muerte como has dicho: "carne de mi carne, sangre de mi sangre"...)

Son los hombres (sus maridos) los que han de procurar defender y proteger la honra de sus esposas, ya que éstas son débiles y necesitan de alguien que las guíe y cuide (según la visión de la época, repito). Formándose de esta manera el esquema de:
Drácula - amante, vs. maridos/prometidos,(Jonathan/ Arthur -Quincey, como aspirante a la mano de Lucy):que serían los caballeros.

Por último, creo, como bien indicas, que el vampiro es incapaz de amar si entendemos este significado de "amor" según el DRAE: "Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". El vampiro no se ve a sí mismo como un ser que necesita una comunión con el otro, más bien, a mi modo de ver, son una encarnación del deseo sexual en su estado más puro. Si le quitamos esa característica, pierden toda la atracción que poseen. De modo que no creo que sea una tontería lo que has expuesto.

Un saludo y gracias por todo!

:)

Juan Manuel Vizuete Calafell dijo...

Es uno de mis libros favoritos. Quizá se me hizo algo "largo" cuando entramos en el último tramo del libro (para mi sobraron un par de capítulos finales), pero esto puede ser debido a que cuesta mucho más mantener la tensión hoy en día que en tiempos anteriores.

De todas formas, un libro de lectura recomendada y obligatoria. Ahora me voy a poner con Berenice de E.Poe.

Atrapa libros dijo...

Muchas gracias por el comentario. Quizás tengas razón en tu hipótesis, el público de esa época no es el mismo que el de ahora y por ello, en la actualidad, puede que sea más difícil mantener ese suspense durante el desarrollo de la trama.

Berenice es un magnífico relato, sin embargo, creo que Ligeia, del mismo autor es aún mejor. Espero que lo disfrutes.

Un saludo :)

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